¿Qué es un fondo multiestrategia?


Tribuna de Marta Campello, socia y miembro del equipo de gestión de Abante. Responsable de Selección de Fondos Flexible y de Retorno Absoluto.

Los fondos multiestrategia se engloban dentro del universo de fondos de retorno absoluto o gestión alternativa. Su característica principal nos la revela su propio nombre: son fondos que no se ciñen a una sola estrategia de inversión sino que combinan varias de ellas con el objetivo de proporcionar retornos positivos en cualquier entorno de mercado con un nivel de riesgo determinado. Esto los diferencia, por ejemplo, de estrategias de retorno absoluto puras como los market neutral, los long/short equity, los de arbitraje de convertibles, los long/short credit o los CTA, entre otras.

Los fondos multiestrategia tienen un amplio abanico de activos en los que pueden invertir (renta variable, renta fija, divisas, etc) y pueden utilizar las estrategias que más convenientes les resulten en cada momento con el objetivo de ganar dinero con independencia de que el mercado suba o baje. Dentro del marco del mandato de cada fondo, el papel del gestor/equipo de gestión es fundamental. Normalmente, llevan asociado un objetivo de rentabilidad (de referencia) y un nivel de volatilidad máximo, de tal forma que el inversor se pueda hacer una idea del retorno que sería esperable con un nivel de riesgo determinado. 

Dicho esto, es importante tener en cuenta una serie de cosas.

Dentro de la categoría multiestrategia, el catálogo de fondos es infinito y en muchos casos, son muy distintos entre sí, por lo que es fundamental entender el diseño del producto. En los últimos años, también está ganando terreno la combinación de managers dentro de un mismo fondo, de tal forma que el inversor tenga a especialistas de cada estrategia en su cartera. Por poner un ejemplo, hay fondos que combinan el arbitraje de renta fija, estrategias de volatilidad, long/short equity, una parte de event-driven, relative value, etc. Incluso dos fondos que a priori tengan el mismo objetivo de rentabilidad y el mismo nivel de volatilidad, pueden tener estructuras de cartera totalmente distintas.

Puede parecer una obviedad, pero un fondo multiestrategia no es un fondo garantizado y, por lo tanto, puede incurrir en pérdidas, incluso muy elevadas en algunos casos. De ahí que sea muy importante conocer el nivel de riesgo máximo que puede asumir un fondo para no llevarnos ingratas sorpresas.

En un entorno de tipos de interés tan bajos como los que estamos viviendo es lógico que esta categoría de fondos haya experimentado un crecimiento espectacular. Los inversores están deseosos de encontrar productos que les puedan reportar rentabilidad positiva con poco riesgo. Lo que antes estaba reservado a unos pocos grandes inversores a través de los hedge funds, ahora está al alcance de cualquier ahorrador a través de fondos regulados, transparentes, con liquidez diaria en la mayoría de los casos, y traspasables desde el punto de vista fiscal.

En muchos casos se han tomado este tipo de fondos, los de volatilidad más baja, como sustitutos de fondos de renta fija, o de liquidez, pero ya hemos visto que en la realidad pueden parecerse muy poco. Por esta razón, no debemos asociar retorno absoluto con riesgo bajo, porque en muchos casos esto no es así.

Los fondos multiestrategia suelen tener una baja correlación con los activos tradicionales y por tanto, un papel diversificador. No obstante, estamos cambiando el riesgo de mercado por el riesgo del gestor, por lo que en realidad, lo que hay que conocer a fondo es el gestor, su proceso de inversión, cómo toma las decisiones y el nivel de riesgo que puede asumir. En el largo plazo, la mayoría de los buenos gestores, con independencia de la estrategia que sigan, han sido capaces de generar retornos atractivos para sus inversores, al margen de los movimientos del mercado. En algunos casos, incluso, los mejores resultados se han logrado en momentos de crisis o caídas bruscas de los mercados.

¿Qué valorar en un fondo multiestrategia?

A la hora de valorar la bondad de un fondo, además de la rentabilidad pasada (que ya sabemos que no garantiza rentabilidades futuras), nos parece útil fijarnos en el comportamiento que ha tenido el fondo en el pasado en momentos de estrés de los mercados, la consistencia de sus resultados, asegurarse de que tenga un disciplinado control del riesgo, vigilar el tamaño del fondo y exigir transparencia.

La mejor tarjeta de presentación que puede tener un fondo multiestrategia es la consistencia, entendida como la capacidad de generar los retornos esperados de manera sostenida en el tiempo. Es decir, comparando la rentabilidad de cada año con la rentabilidad anualizada. Una forma de verlo es ver el perfil de rentabilidades anuales, y verificar que se mueve en una banda más o menos próxima al objetivo de rentabilidad. Descartaríamos fondos cuya rentabilidad anualizada es adecuada, pero que se ha conseguido gracias a un solo año extraordinario y varios años mediocres.

¿Qué ratios son los más adecuados?

En este sentido, los ratios que más nos gustan para evaluar este tipo de estrategias son los de rolling, tanto de rentabilidad como de volatilidad. Los segundos, porque nos permiten ver la capacidad de contención del riesgo a lo largo de la historia, es decir, la estabilidad en la obtención de retornos. Los de rentabilidad, porque nos permiten ver cómo se van obteniendo los resultados. Por ejemplo, un fondo multiestrategia que aspira a obtener retornos positivos en cualquier entorno de mercado es consistente no solo cuando todos sus años calendario son positivos, sino, por ejemplo, cuando todos sus rolling a 12 meses son positivos (es decir, ningún inversor que haya invertido en ese fondo ha perdido dinero si ha permanecido 12 meses). En el caso de fondos muy conservadores, se pueden tomar periodos para el rolling más cortos. 

No es la receta del éxito, pero sí nos ayudará a evitar grandes errores y a sufrir pérdidas no esperadas.

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